
Convencí a mis besos de esperarte. Le conté a mis dedos de tu piel. Y mezclé el perfume de tu pijama con pastillas la vigésimo novena vez que me suicidé. Vos dejás la cara y te vas. Pero vos dejás la cara y te vas. Y yo mirando fijo la porra de este amor discuto con la noche el precio de olvidarte.
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